Inauguración

9 Febrero, 2017
16:30  -  17:00
Auditorio

El Hno. Visitador del Distrito La Salle-ARLEP realiza el saludo inicial, nos da la bienvenida y nos sitúa en los objetivos y horizonte del congreso.

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SALUDO DEL HNO. VISITADOR DEL DISTRITO ARLEP

Estimados H Robert, Superior General, HH Aidan y Rafa, Consejeros Generales de Instituto, Hermanos, Lasalianos todos.

Es muy grato saludaros a todos vosotros, participantes en este Congreso de Pastoral Vocacional. Sentíos con el corazón esponjado y disfrutad de estos días de encuentro, convivencia y formación. Y una acogida también muy especial a todos aquellos que venís de fuera del territorio español y que os ha interesado participar en este Congreso. Que podáis también disfrutar de la acogida fraterna de todos los que nos sentimos familia lasaliana.

Hemos adoptado como lema de este congreso: “Mirando más allá: Hacia una cultura vocacional lasaliana”. Un lema que encierra mucho dinamismo y que entronca muy bien con todo lo que en este curso estamos desarrollando en Comunidades y Obras educativas, a partir de las múltiples actividades y diseños creativos que se multiplican aquí y allá de la geografía distrital.

Mirando”: es un gerundio, que supone una actitud constante de estar activos. No es solamente “echar una mirada” a lo que nos rodea, a os otros, a lo que hacemos en cada lugar. Es fijar la mirada con interés tratando de descubrir aquello que se nos escapa en el cotidiano vivir. Es decir que, este Congreso no se va a contentar con ver lo que ocurre alrededor, sino a mirar con fijeza de manera decidida y constante lo que va a ocurrir en estos días, en personas, en acontecimientos, en experiencias. Comenzamos pues, con ganas, con muchas ganas para no perdernos nada de lo que ocurra.

Más allá”: supone también un esfuerzo. No vamos a contentarnos con lo ya experimentado y que vemos que, incluso, ha obtenido resultados. O con lo que hemos hecho desde hace más o menos tiempo y que lleva la etiqueta de la experiencia. O con lo que hemos trabajado en otras épocas, que ha sido mucho y con buenos resultados, pero que hoy en día quizá necesita que le demos una vuelta para explorar otros universos, otras formas y maneras de hacer. Es un mirar más allá de nosotros mismos, de lo nuestro, para abrirnos a otros que trabajan en lo mismo, que tienen buenas ideas y que son capaces de compartirlas.

Somos deudores de un buen trabajo de los que nos han precedido. Pero no podemos seguir viviendo de las rentas como “si cualquier tiempo pasado fuera mejor”. Seguramente tendremos que explorar lo bueno conseguido y aprovecharlo. Y también, cómo no, acertar a ver los errores, que quizá los hubo, pero que pueden servir como una buena escuela de aprendizaje.

Más allá” entraña cierta incertidumbre que no nos podemos callar. Acaso sea adentrarse en una maraña difícil que no podemos resolver de un plumazo. Pero con una diferencia: no vamos solos, sino que compartimos el camino que hemos empezado. Además, aceptamos que queremos construir un nuevo estilo de hacer y de obrar. Y ello nos lleva a cambiar los moldes en que hemos vertido la sabiduría de antaño (no nos valen los moldes antiguos) y debemos caminar y explorar nuevos modos de proceder.

Más allá” nos genera, cómo no, ilusión, porque nos permite levantar la mirada y descubrir otros modos, otras historias, otras formas de proceder; acaso diferentes de las que nos habíamos imaginado. Pero que, en este Congreso, son las nuestras, las de todos, las de nuestra sabiduría y las de nuestro compartir.

Y seguimos desgranando el lema de este encuentro: “Hacia una cultura vocacional lasaliana”.

HACIA:

Sabemos que no tenemos todas las respuestas en la mano. El que haya venido a este Congreso buscando soluciones a problemas particulares o recetas para las situaciones que se nos presenten, acaso se haya equivocado de lugar. Queremos, hacemos el propósito de caminar hacia adelante, no de cualquier manera, son con cierto método (que nos lo dará el compartir y, por qué no, también le dejaremos al Espíritu cierto papel primordial, cómo no).

Nos emplazamos a otear, a hacer de vigías, a estar atentos a los signos que nos lleguen, que pueden surgir en los lugares más inverosímiles de este Congreso: en ese rato de café o charla compartida, en ese momento de intercambio sereno con uno o con oro, en ese breve momento de oración, en la charla informal que comienza con unas preguntas y deriva en soluciones o pistas, acaso no intuidas, etc.

Sobre todo, este Congreso es caminar con otros, haciéndonos preguntas y buscando las pocas o muchas respuestas que nos vayan llegando, no cerrando la puerta a la pregunta incómoda o aquella que nos causa cierto desasosiego. Sean odas ellas bienvenidas porque del diálogo sereno y honrado va surgiendo la verdad y a luz a nuestros interrogantes; pues nadie se siente en este momento poseedor de la verdad plena.

Es mirar el horizonte con esperanza. Es caminar con la vista erguida, levantar el cuerpo con decisión para aprehender el horizonte anhelado anhelado.

CULTURA VOCACIONAL:

Nos importa algo más que “sacar vocaciones” para Hermanos, aunque ese esfuerzo no queremos, claro está, que sea baldío. Pero, sobre todo, nos congrega una necesidad cultural de hoy de nuestro tiempo de tal forma que se vaya haciendo habitual, cercano, nuestra forma de entender lo vocacional, haciéndolo cultura.

Sabemos que no es fácil hablar hoy de vocación. Hemos perturbado y reducido el término a hacerlo solo respuesta en un solo sentido: religioso. Y hemos desoído la llamada que estaba en el fondo del: responder ¿a qué llamada?

Hoy nos apura encontrar preguntas a hacer dentro de un mundo donde la cultura vocacional no es habitual. Invitamos, pues, a saber preguntar para facilitar la respuesta. Y nos urgimos a estar atentos para que, aquellas preguntas que toda persona debe/puede hacerse sobre su vida, las pueda hacer, claro, y les facilitemos las herramientas adecuadas y acompañemos en ese búsqueda de formular bien las preguntas para encontrar las respuestas que mejor encajen con los interrogantes planteados.

Lo que aquí forjemos, no son reflexiones inútiles. Están ancladas en el hondón de nuestro vivir, el de cada uno, porque las variadas cuestiones responderán a algo primordial. Yo, con mi vida, ¿qué hago? ¿A qué (quién) respondo? Pues la pregunta está hecha ya desde el primer momento de nuestro existir y completada desde el momento en que somos capaces de acogerla y empezar a responderla con honestidad. Por eso, el esfuerzo que nos planteemos aquí, no será solamente para otros, son también para nosotros mismos, si queremos que aquellos que se nos confían como acompañados, puedan disfrutar del camino a recorrer untos porque otros han tenido la experiencia parecida de enfrentarse a las mismas dudas, acaso los mismos miedos, también, cómo no, parecidas o novedosas soluciones. Y, entonces, aquellos a los que acompañemos se pueden sentir que el que acompaña no da soluciones de receta aprendidas en libros o lecturas, sino en el libro abierto de su vida que también se pone en juego.

LASALIANA:

No es indiferente el contenido. No es exclusivo, es verdad, pero tiene sus matices y le vamos a dar sabor especial en este encuentro. Pues, ser lasaliano, comporta vivirlo queriendo, amando, involucrándose en aquello que tiene de peculiar, que hay que descubrir y que tenemos que acertar a transmitir y compartir.

Aportamos, además, un elemento laical, fraterno, que nos hermana con otros hombres y mujeres y que nos permite caminar a su lado desarrollando esta dimensión de la fraternidad como cultura vocacional lasaliana.

No. No queremos darle vueltas solo a lo nuestro, pero no queremos perder la gracia, el salero que tiene ser lasaliano/a. Porque así estaremos en mejores condiciones de compartir nuestra herencia con otros y podremos ofrecer algo que sea valioso, entrando en relación con otras culturas no lasalianas pero constructoras como nosotros de la Iglesia del único Jesús. Por eso, empeñarnos en hacer cultura vocacional lasaliana, engrandece nuestra Iglesia y nos hace creer en nuestro Instituto de hombres y mujeres, hermanos y seglares convencidos de su vocación laical que propician cualquier vocación que sea reflejo de una respuesta a la llamad de Jesús.

Agradecemos vuestra presencia que no solo es estar, sino compromiso en el buscar y encontrar, en el pensamiento y en la acción, en el silencio y en el compartir para tratar de encontrar caminos de cara a un trabajo posterior.

La Comisión Distrital de Pastoral y el grupo de Pastoral Vocacional del Distrito han preparado con esmero este Congreso. Se lo agradecemos de verdad; no solo por ser muchos, que también es un éxito, sino por sentirnos muchos vibrando sobre lo mismo y con una misma preocupación. Y el salir de aquí con espíritu renovado, dependerá de nosotros, de los que aquí estamos, de nuestra respuesta. Ellos han puesto los medios. El resto, los aprovechamos en la mejor dirección, seguro, para obtener resultados esperados y, otros, que acaso nos sorprenderán.

De manera particular queremos agradecer a los que nos acompañáis de fuera del Distrito y que venís “de mas lejos”. Vuestro esfuerzo por estar presentes también nos anima y deseamos que os sintáis como en casa, acogidos y queridos.

También agradecemos la casa que nos recibe. Y, por último, os invito a hacer de nuestro encuentro lugar fraterno del compartir, del indagar caminos de trabajo futuro, del disfrute de unos con otros propiciando espacios de encuentro de implicación, de compromiso futuro en seguir despertando “cultura vocacional lasaliana” entre los compañeros de trabajo, Hermanos de las Comunidad, jóvenes o adultos animadores de grupo o catequistas.

Para todos, ¡Feliz encuentro!

San Lorenzo del Escorial, Madrid.  9 de febrero de 2017

Session Category :  Conferencias  Congreso