Oración de la Mañana

11 Febrero, 2017
09:15:00  -  09:45:00
Sala Sagrados Corazones

Oración Sábado 11 Febrero
1. Motivación:

 

La oración de la mañana debe recordarnos que cada día es algo nuevo y que podemos hacer muchas cosas para ir cambiando el mundo que nos ha tocado vivir. Cuando hablamos de “vocación” nos estamos refiriendo a esto, nos referimos a saber encontrar cuál es nuestro papel en esta vida, en este mundo, cuál es nuestra misión para hacer de este mundo algo más fraterno, más humano; y, como educadores cristianos, para descubrir lo que Dios quiere de cada uno de nosotros.

En este mundo que nos toca vivir, se valora mucho lo artificial, lo exterior, las apariencias, el envoltorio, las etiquetas…, por eso, queremos tener hoy, de manera especial, una mirada hacia dentro, a nuestro interior, a lo que sentimos. A veces no nos percatamos de que somos realmente más felices cuando entramos en nuestro interior, porque es desde ahí donde mana nuestra verdadera felicidad. Nuestro vocación es una llamada a vivir la felicidad en nuestras vidas, y eso necesita de una mirada interior, profunda…

Comenzamos este día orando con las fotos que hacíamos ayer, con una mirada intensa y profunda hacia nuestro interior que pueda manar y brotar hacia el exterior.

 

2. VISUALIZACIÓN DE LAS FOTOS DE LA TARDE ANTERIOR.

Momento de silencio y oración personal mientras visualizamos las imágenes.

 

3. ECOS LASALIANOS.

(Escuchamos las palabras de San Juan Bautista de La Salle:)

 

«El espíritu de este Instituto es, en primer lugar, el espíritu de Fe, que debe mover a los que lo componen a no mirar nada sino con los ojos de la fe, a no hacer nada sino con la mira en Dios, y a atribuirlo todo a Dios» (RC 2, 2).

 

4. Oración: QUISIERA MIRAR CON TU MIRADA, SEÑOR

 

Quisiera mirar con tu mirada, Señor

Como has mirado a la Samaritana:

“Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: ‘Dame de beber’…”.

Como has mirado a la mujer adúltera:
“…Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús.
Vete, no peques más en adelante”.

Miradas de amor profundo y verdadero en tus ojos,
que tanto han cautivado y tantas barreras han derribado.

Una mirada al corazón de la persona,
mirada portadora de toda tu bondad, sabiduría y amor.

Como la del joven rico:
“Jesús lo miró con amor y le dijo:
Sólo te falta una cosa:
ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres;
así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”.

La mirada al ciego de nacimiento…
A los leprosos…

Las que has dirigido a las personas angustiadas por tus sufrimientos…
mirada de un rostro desfigurado… “no lloréis por mí…”

Miradas de ternura y acogimiento hacia el pecador arrepentido,
mirada fulminante hacia el injusto engreído y despiadado con los más pobres…

Danos el regalo de que nuestros ojos se parezcan a los tuyos.
Cuando tú nos miras, pones en nosotros ojos nuevos,
ojos que empiezan a parecerse a los tuyos.

 

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