Sábado Eucaristía

CANTO INICIAL

Vamos hacia Ti, Señor, Jesús,
seducidos por tu fiel amor.
Siempre confiando en tu palabra
que habla al corazón.
Junto a Ti, Señor, caminaremos,
sólo tu mirada bastará
y nos llenarás de tu alegría,
de gozo y de paz.
Gloria a Dios, gloria a Dios,
siempre serás nuestro Señor (bis)
Tú serás la luz de nuestra vida,
nos darás tu amor y tu perdón
Nos inundará con su presencia
tu Espíritu, Señor.
Crecerá en nosotros la esperanza,
viviremos en fraternidad
y proclamaremos por la tierra
que Tú eres nuestro Dios.

 

ASPERSIÓN: CANTO

Agua, lávame, purifícame.
Dame agua, tu Espíritu;
agua lávame.

 

PRIMERA LECTURA:  Jr 17, 7-8

Pero bendito el hombre que confía en mí,
que pone en mí su esperanza.
Será como un árbol plantado a la orilla de un río,
que extiende sus raíces hacia la corriente
y no teme cuando llegan los calores,
pues su follaje está siempre frondoso.
En tiempo de sequía no se inquieta,
y nunca deja de dar fruto.

 

SALMO RESPONSORIAL:  37

Ant. El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa

Confía en el Señor, y haz lo bueno;
vive en la tierra, y mantente fiel.
Ama al Señor con ternura,
y él cumplirá tus deseos más profundos.
El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa

Pon tu vida en las manos del Señor;
confía en él, y él vendrá en tu ayuda.
Hará brillar tu rectitud y tu justicia
como brilla el sol de mediodía.
El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa

El Señor dirige los pasos del hombre
y le pone en el camino que a él le agrada;
aun cuando caiga, no quedará caído,
porque el Señor le tiene de la mano.
El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa

El hombre bueno habla con sabiduría;
el hombre bueno habla con justicia.
Lleva en el corazón la enseñanza de su Dios.
Tú confía en el Señor, y obedécele,
pues él te enaltecerá y te dará el país como herencia.
El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa

 

ALELUYA

Aleluya, aleluya,
aleluya, aleluya (bis)Nunca dejaré de cantar
que Tú eres la luz y el amor.
Tu camino quiero seguir,
no me dejes sólo, Señor.

 

 

EVANGELIO:  Jn 3, 1-11 Nicodemo

Un fariseo llamado Nicodemo, hombre importante entre los judíos,  fue de noche a visitar a Jesús. Le dijo: Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios a enseñarnos, porque nadie puede hacer los milagros que tú haces si Dios no está con él.

Jesús le dijo: Te aseguro que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.
Nicodemo le preguntó: Pero ¿cómo puede nacer un hombre que ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez dentro de su madre para volver a nacer?

Jesús le contestó: Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de padres humanos es humano; lo que nace del Espíritu es espíritu.  No te extrañes si te digo: ‘Tenéis que nacer de nuevo.’ El viento sopla donde quiere y, aunque oyes su sonido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son todos los que nacen del Espíritu.
Nicodemo volvió a preguntarle: ¿Cómo puede ser eso?
Jesús le contestó: ¿Tú, que eres el maestro de Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y somos testigos de lo que hemos visto; pero no creéis lo que os decimos. Si no me creéis cuando os hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo vais a creerme si os hablo de las cosas del cielo?
“Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre ha de ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.”
Palabra del Señor

 

 

OFERTORIO

El grano de trigo que me pides, tú mismo lo pones en mis manos.
Yo te lo ofrezco Señor.
/ Y así multiplicado me lo darás de nuevo
en el ciento por uno de tu Cuerpo sagrado./ (2)

 

SANTO:

Santo, Santo, Santo, los cielos te proclaman,
Santo, Santo, Santo, es nuestro Rey Yahvé.
Santo, Santo, Santo, es el que nos redime,
porque mi Dios es Santo
la tierra llena de su gloria es.  (2)Cielo y tierra pasarán
mas tus palabras no pasarán. (2)
No, no, no pasarán
No, no, no, no, no pasaránBendito el que viene en nombre del Señor,
dad gloria a Jesucristo, el hijo de David.
Hosanna en las alturas a nuestro Salvador,
bendito el que viene en el nombre del Señor. (2)

 

LA PAZ

La paz esté con nosotros
La paz esté con nosotros
La paz esté con nosotros
que con nosotros, siempre, siempre esté la paz
Pakea beti gurekin
Pakea beti gurekin
Pakea beti gurekin
Pakea beti, beti, beti gurekin
Sigui la pau amb nosaltres
sigui la pau amb nosaltres
sigui la pau amb nosaltres
que resplandeixi sempre, sempre en tots la pau
Que sexa a paz connosco
que sexa a paz connosco
que sexa a paz connosco
connosco sempre, sempre, sempre sexa a paz

 

COMUNIÓN

Como el padre me amo
Yo os he amado
Permaneced en mi amor
Permaneced en mi amor (bis)Si guardáis mis palabras
Y como hermanos os amáis
Compartiréis con alegría
El don de la fraternidad
Si os pones en camino
Sirviendo siempre la verdad
Fruto daréis en abundancia
Mi amor se manifestaraNo veréis amor tan grande
Como aquel que os mostré
Yo doy la vida por vosotros
Amad como yo os ame
Si hacéis lo que os mando
Y os queréis de corazón
Compartiréis mi pleno gozo
De amar como el me amo

 

En su mesa hay amor

El Señor nos ha reunido junto a Él,
el Señor nos ha invitado a estar con Él.
En su mesa hay amor,
la promesa del perdón,
y en el vino y pan, su corazón. (2)
Cuando, Señor, tu voz,
llega en silencio a mí,
y mis hermanos me hablan de Ti,
sé que a mi lado estás,
te sientas junto a mí,
acoges mi vida y mi oración.

 

CANTO FINAL

He escuchado yo tu voz, oh, mi Señor,
y me pides que te siga hasta el final.
Quiero compartir mi vida,
entregarla a los demás,
quiero estando a tu lado caminar.
Pues seguirte es una fiesta especial,
es alzar las manos y gritar amor.
Me prometes la alegría, el cansancio, el sudor,
quiero darme por entero y sin temor.
 EN VUESTRAS MANOS ESTÁ
EL FUTURO DE LA SALLE,
DESPLEGÁIS SOBRE LA TIERRA
EL MANTO DEL AMOR.
SOIS UNA FIESTA SIN FIN,
SOIS CANCIÓN, SOIS ESPERANZA,
SOIS LA ESTRELLA QUE ENTONCES
TAMBIÉN BRILLÓ.
 Juan Bautista también escuchó tu voz,
se hizo pobre con los pobres y voló;
alcanzó metas muy altas
siempre al lado del Señor,
somos esa savia nueva que el plantó.
Y nos toca ahora a nosotros la labor:
ir llevando la alegría al corazón,
bien abiertas nuestras manos, preparada la ilusión,
la sonrisa en la mirada y sólo Dios.