Viernes Mañana

NACER DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU

PRIMER MOMENTO: EN PRESENCIA DEL DIOS AMOR.

Antífona:

En momentos así, levanto mi voz, levanto mis manos a Cristo
En momentos así, levanto mi voz, levanto mis manos a Él

 

LECTOR:
Sabes quién soy.
Sabes como he venido.
Sabes cómo estoy.
Conoces mis ansias y anhelos,
mis dificultades y miedos,
mis proyectos…
Conoces mis entrañas,
el ritmo de mis glándulas
y todos los botones de mi cuerpo…

Antífona:

¡Cuanto te amo oh Dios, cuanto te amo oh Dios!
¡Cuanto te amo oh, te amo oh Dios!

 

LECTOR:
En momentos como este, si te place,
dame unos minutos de silencio,
una música que me calle y serene,
un banquito para sentarme como
Tú sabes, y la paz imprescindible…

 

Antífona:

En momentos así, levanto mi voz, levanto mis manos a Cristo
En momentos así, levanto mi voz, levanto mis manos a Él

 

LECTOR:
Ata mis demonios comunes,
tiéndeme cariñosamente tu mano,
déjame acurrucarme en tu regazo,
sopla tu brisa para que no me duerma,
y dime tu palabra de Padre/Madre
para que viva, crezca y madure.
Ábrete, Señor, y ábreme.

 

Antífona:

En momentos así, levanto mi voz, levanto mis manos a Cristo
En momentos así, levanto mi voz, levanto mis manos a Él
¡Cuanto te amo oh Dios, cuanto te amo oh Dios!
¡Cuanto te amo oh, te amo oh Dios!

 

SEGUNDO MOMENTO: DESDE LA PALABRA DE DIOS:

 

Había un hombre del partido fariseo, llamado Nicodemo, una autoridad entre los judíos. Fue a visitarlo de noche y le dijo: Maestro, sabemos que vienes de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él.

Jesús le contestó: Sí te lo aseguro: Si uno no nace de nuevo, no puede vislumbrar el reino de Dios.

Le objeto Nicodemo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Es que puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer?

Repuso Jesús: Pues sí, te aseguro que, si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. De la carne nace carne, del Espíritu nace espíritu. No te extrañes si te he dicho que hay que nacer de nuevo. El viento sopla hacia donde quiere: oyes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así sucede con el que ha nacido del Espíritu.

Jn 3, 1-8

RESPUESTA: Yo quiero nacer.

TERCER MOMENTO: NACER DEL AGUA.

AUDICIÓN: Tú eres el agua pura.

Manifiesta tu santidad en mí,
tómame dentro lo que me dispersé.
Recógeme de donde me perdí
y llévame de nuevo al corazón.

TÚ ERES EL AGUA VIVA, TÚ ERES EL AGUA PURA.
INÚNDAME, INÚNDAME Y TODO SE TRANSFORMARÁ EN MÍ

Mi tierra se abrirá a tu lluvia.
Mis rocas ya no harán daño a nadie.
Mis montes se harán camino para todos.
Mi pasto abundante medicina será,
para todo el que coma de mí.
Yo seré la tierra, que mana leche y miel.

Me darás unas entrañas nuevas.
Mis rocas ya no harán daño a nadie, solo acariciarán.
Infúndeme tu espíritu, Señor, y haz que se encariñe conmigo,
que quiera hacer morada en mí y así tenga sabor a ti.
Entonces habitaré en la tierra, que es mía
y yo seré tu pueblo y tu serás mi Dios.

CUARTO MOMENTO: NACER DEL ESPÍRITU

Antífona:

Ilumíname, Señor, con tu Espíritu, transfórmame, Señor, con tu Espíritu.
Ilumíname, Señor, con tu Espíritu. Ilumíname y transfórmame Señor.
Y DÉJAME SENTIR EL FUEGO DE TU AMOR, AQUÍ EN MI CORAZÓN, SEÑOR.

 

Espíritu de Dios
que te ciernes sobre la faz de la tierra
ayúdame a nacer de nuevo alentado en mí
el aire de la justicia, la libertad y la verdad
el aire de la paz, la entrega y la solidaridad,
el aire de la tolerancia, la generosidad, la osadía y la fraternidad,
el aire del silencio y la palabra profunda…

Antífona:

Resucítame, Señor, con tu Espíritu, conviérteme, Señor, con tu Espíritu.
Resucítame, Señor, con tu Espíritu. Resucítame y conviérteme Señor.
Y DÉJAME SENTIR EL FUEGO DE TU AMOR, AQUÍ EN MI CORAZÓN, SEÑOR.

 

Espíritu de Dios
que alientas vida en cada rincón del orbe,
aviva en mí lo que está dormido,
lo que está marchito y débil
lo que languidece y muere de tristeza,
lo que está yermo
y lo que puja por vivir,
lo que empieza a florecer y lo que da frutos de vida,
las semillas de esperanza,
lo que rompe los cascarones y se entrega,
el deseo de tus dones…

 

Antífona:

Fortaléceme, Señor, con tu Espíritu, consuélame, Señor, con tu Espíritu.
Fortaléceme, Señor, con tu Espíritu. Fortaléceme y consuélame Señor.
Y DÉJAME SENTIR EL FUEGO DE TU AMOR, AQUÍ EN MI CORAZÓN, SEÑOR.

 

Espíritu de Dios
que aleteas sobre el mundo inacabado,
anímame, actívame,
vivifícame con tu soplo para ser
puente de unión entre orillas,
lugar de encuentro en encrucijadas,
árbol frondoso en las horas tórridas,
fuente de agua fresca en páramos y majadas,
sal sabrosa para todos en la vida,
luz segura en las noches oscuras,
mano acogedora en los momentos de soledad,
casa abierta para quienes necesitan techo,
fruto sabroso para quienes tienen hambre,
buen samaritano a la vera del camino… siempre.

 

Antífona:

Ilumíname, Señor, con tu Espíritu, transfórmame, Señor, con tu Espíritu.
Ilumíname, Señor, con tu Espíritu. Ilumíname y transfórmame Señor.
Y DÉJAME SENTIR EL FUEGO DE TU AMOR, AQUÍ EN MI CORAZÓN, SEÑOR.

 

Espíritu de Dios,
tú que puedes renovar y recrear todo,
prepárame, aprémiame, aligérame
para participar contigo
en el parto de los cielos nuevos y la tierra nueva,
mientras llega el reino prometido por Jesús.

 

Antífona:

Resucítame, Señor, con tu Espíritu, conviérteme, Señor, con tu Espíritu.
Resucítame, Señor, con tu Espíritu. Resucítame y conviérteme Señor.
Y DÉJAME SENTIR EL FUEGO DE TU AMOR, AQUÍ EN MI CORAZÓN, SEÑOR.